AQUÍ LO DEJO.

 
 
Aunque acabo de leerlo en algún sitio, hace tiempo que soy consciente de que la sabiduría no tiene nada que ver con la edad, pero si con la experiencia. Pueden ir unidas o no.
 
Observé atentamente a mi pequeño.
 
Llovía intensamente cuando decidí ir a buscarlo con el coche al colegio. No había percibido la fuerte tormenta en todo el día, pero diluviaba. Sólo sentía frío y una extraña sensación de desasosiego.
 
Vacía.
 
Estaba y estoy vacía como una plaza cualquiera de un antiguo y abandonado pueblo en noches de invierno. En mis recuerdos se entremezcla la sonrisa y el llanto -Últimamente más lo segundo- Apenas doy algunos pasos y de mala gana, sin concierto, lo justo y necesario. No busco nuevos caminos. Los que tengo recorridos llenaron de llagas mis pies y mi alma -desnudos- y aunque intento cicatrizarlas vuelven a infectarse con similares espinos. No deseo dar ni un paso más por ninguna encrucijada. Tampoco por la mejor ni mayor autopista. En cualquier caso, si me llevaran, me iría muy lejos -a algún lugar aún más aislado y silencioso-
 
Es raro el día -o la noche- que no me prometa hacer todo lo que debo y quiero, pero cuando llega el momento las fuerzas flaquean, aunque mi voluntad proteste, y acabo rendida, somnolienta, tirada en posición fetal -al lado de un despertador y teléfono para lo urgente- dejándome envolver en las sombras de un incómodo y doloroso duermevela.
 
Suena el timbre de la puerta. No me inquieta. No respondo. Me molesta. Deseo evadirme.
 
Casi siempre hablo conmigo misma. Me pregunto y me respondo, sonrío, me quedo pensativa... Dolor. Inquietud. Incredulidad. Angustia. Abandono ¡Vaya! Si, éso es... ¡Abandono!
 
Siempre han sido otros los que abandonan, aunque no siempre fuese por voluntad propia. Creo que es mi turno, a pesar de que no haya sido programado ni resuelto. Pero lo es.
 
Aunque -salvo para quienes me conocen bien y si están cerca- pasa desapercibido todo éste maremágnum desastroso, mi mirada siempre me delata. Así que los evito. -Me excuso con éste catarro afónico, también incrustado en mí desde hace justo un mes-
 
Miré por la ventana y la lluvia helada insistía y persistía en aquél momento. Dejé de mala gana mis lecturas filosóficas para ponerme algo adecuado. El tiempo justo, o ésta pereza que no es pereza, aunque no se cómo llamarla. Dolor de cabeza y algo de hambre. No había comido en todo el día. Diez minutos para comer y salir. Titánico esfuerzo para conducir y buscar a mi pequeño. Sonreírle. Hablar de sus cosas, del cole... Lo de siempre.
 
Cuidar sus necesidades primarias, algunos mimos. Deberes, baño, cena, escuchar sus sueños, anhelos, temores, quejas, risas... Procurando parecer interesada y atenta aunque mi mente estuviese en Babia en lo "no importante" para mi, claro. Luego, algo de juego, uno cerca del otro en el P.C. y a dormir.
 
Intenté cantar una vieja nana que también cantaba a su hermano. Le ilusionaba. Pero mi voz rajada me lo impidió del todo. Encendí el C.D. como cada noche, le vi como rezaba sereno. Un beso, arroparlo. Apagar la luz de su habitación y volver a... NADA.
 
Él es mi reloj. Es mi tiempo. Mi vida. Mi alegría. Mi ángel. El único que me mueve y me mantiene en pie.Y se me va también -en un suspiro lamentado desde ahora-, como tantas y tantas otras veces, tanto tiempo perdido sin disfrutar mucho más de él -como merece-
 
En algún momento y lugar perdí mi rebeldía, mi sonrisa. Mis sueños. Y con ellos, toda mi fortaleza.
 
Mis lágrimas son extremas: o secas o abundantes. Ningunas de las dos confortan. A mi, no.
 
Campanadas fúnebres resuenan en mis entrañas cuando la niebla desaparece
y se ahoga entre mi Niebla. Espesa, turbia, masoquistamente deseada.
 
Mundo, País, Isla. Ciudad. Pueblo, plaza, rincón, cuerpo...
 
Todo es niebla y lluvia gélida. Soledad. Hastío. Yo misma.
 
Probablemente no volví nunca de a donde quiera que fuese y aunque creo que hace tiempo que me fui a ése "nosédónde", algo -un "nosequé"- aún respira en mi. -Absurdo. Lo sé-.
 
...
 
Hace pocas horas escribí ésto leyendo un comentario que amablemente me hizo un gran escritor para responderle en términos similares, pero desde éste sentimiento solitario y trágico muy mío de llover y llorar con las manos vacías al final de un camino demasiado largo y errado, cansado y cansino, que de alguna forma nos unió unos minutos a destiempo a pesar de la enorme distancia, edad y circunstancias. Un desconocido a quien acababa de leer por primera vez, aunque parece que él si me leía desde hace tiempo. Cosas de la causalidad...
 
Él escribió menos de la mitad que yo, pero con tal intensidad y maestría que lo estaba "viendo" y fue como una charla entre tristezas abrazadas.
 
La mía, más logorreica. También paso por esos extremos: o callo o digo demasiado. -No creo que lea mi respuesta-. No suelo dejar comentarios a casi nadie -lo mínimo-. No lo esperará ni lo espero. Sin embargo me muerde la curiosidad... ¿Qué diría?
 
...
 
En este momento vuelve a caer una auténtica tromba de agua -a baldes- desde este negro y profundo cielo hasta mi cielo atormentado.
 
Tampoco lo había percibido, pero la ventana, algo abierta a mi espalda la dejó entrar y sacudió mi cuello con su frío helado y el ruido melódico, intenso, de esta lluvia otoñal que cae con fuerza y a deshoras, inesperadamente, ululando como un búho junto al viento. Me solía gustar. Disfrutarla. Sentirla...Pero hace mucho que no siento nada -ni me importa-
 
Apenas me volví para cerrarla sin apenas mirar a través de los cristales empañados. Farolas con luces anaranjadas me sacuden los ojos y aparto la mirada. Todo me incomoda. Todo es feo, oscuro. Le doy la espalda y miro la pared. -¡Qué tonterías estoy diciendo!- Divago con letras aplastadas en el teclado sin ningún pensamiento lúcido. O quizá con excesiva lucidez, es lo que más temo.
 
Hoy hizo un mes. Treinta días. ¡Ayer!... Una vida. Pero no una vida cualquiera.
-No dejo de pensarle ni de morirme por dentro- Acabo de darme cuenta en este instante.
 
No quiero continuar.
 
Aquí lo dejo.
 

 
Niebla -Así me llamaba-
 
Nieves Merino-Sáinz Guerra
 
Gran Canaria- España
 
02-12-14

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Comentários

  • Feliz ano novo todos seus sonhos se realizem Felicidades
  • Maravilhoso
    Feliz Natal
    Bjs
    • Muitíssimo obrigada, minha linda Meire.

      Feliz ano novo, querida.

      Beijos.

  • Esplêndido poetisa
    Excelente
    Feliz Natal
    Bjs
  • Cara poeta Nieves. Encantei-me com seu esplendoroso texto. Além de meigo, terno e bem elaborado na forma, é melancólico, reflexivo, precioso e humano no conteúdo. Continue a nos brindar com lindas peças literárias. Parabéns.
    • Muitíssimo obrigada, gentil e grande poeta Francisco José Távora. Uma honra ter seu comentario e carinho.

      Beijos

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